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lunes, 6 de octubre de 2014

EL VUELO.

Debido a una serie de circunstancias, un huevo de águila fue a parar a un rincón de un granero donde una gallina empollaba sus huevos. Y así fue como el pequeño aguilucho fue incubado junto con los polluelos.
Pasado algún tiempo, el aguilucho, inexplicablemente, empezó a sentir deseos de volar. De modo que le preguntó a mamá-gallina: “¿Cuándo voy a aprender a volar?”.
La pobre gallina era perfectamente consciente de que ella no podía volar ni tenía la más ligera idea de lo que otras aves hacían para adiestrar a sus crías en el arte del vuelo. Pero, como le daba vergüenza reconocer su incapacidad, respondió evasivamente: “Todavía es pronto, hijo mío. Ya te enseñaré cuando llegue el momento”.
Pasaron los meses, y el joven aguilucho empezó a sospechar que su madre no sabía volar. Pero no fue capaz de escapar y volar por su cuenta, porque su intenso deseo de volar se había mezclado con el sentimiento de agradecimiento que experimentaba hacia el ave que le había incubado. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

EL VUELO.

(RICHARD BACH)
La mayoría de las gaviotas sólo se molestan en aprender las normas de vuelo más elementales como ir y volver de la playa a donde está la comida. Para la mayoría de las gaviotas no es volar lo que importa, sino comer. Para Juan Salvador Gaviota, sin embargo, no era comer lo que importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, lo que amaba era volar.
Este modo de pensar descubrió que no era la manera de hacerse popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.
- Mira, Juan –dijo su padre con cierta ternura- si quieres estudiar, estudia sobre la
comida y como conseguirla. Esto de volar es muy bonito, pero no puedes comerte un planeo, ¿sabes? No olvides que la razón de volar es comer.
…Y así, fue Juan la primera gaviota de este mundo en realizar acrobacias aéreas.
Cuando Juan Salvador Gaviota volvió a la bandada, era de noche. Estaba mareado y rendido. “Cuando sepan –pensó- lo del descubrimiento, se pondrán como locos de alegría. ¡Cuánto mayor sentido tiene ahora la vida! En lugar de nuestro lento y pesado ir y venir a los pesqueros. ¡Hay una razón para vivir! Podemos alzarnos sobre nuestra ignorancia, podemos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia y habilidad.
¡Podemos ser libres! ¡Podemos aprender a volar!”.