ANTHONY DE MELLO.
Pensaba que era de vital importancia ser pobre y
austero. Jamás había caído en la cuenta de que lo vitalmente importante
era renunciar a su "ego"; que el "ego" engorda tanto con lo santo como
con lo mundano, con la pobreza como con la riqueza, con la austeridad
como con el lujo. No hay nada de lo que no se sirva el "ego" para
hincharse.
El discípulo: Vengo a ti con nada en las manos.
El maestro: Entonces suéltalo en seguida.
El discípulo: Pero ¿Cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro: Entonces llévatelo contigo.
De tu nada puedes hacer una auténtica posesión.
Y llevar contigo tu renuncia como un trofeo.
No abandones tus posesiones. Abandona tu "ego".

El discípulo: Vengo a ti con nada en las manos.
El maestro: Entonces suéltalo en seguida.
El discípulo: Pero ¿Cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro: Entonces llévatelo contigo.
De tu nada puedes hacer una auténtica posesión.
Y llevar contigo tu renuncia como un trofeo.
No abandones tus posesiones. Abandona tu "ego".
ResponderEliminarLas posesiones, tanto materiales como intelectuales, son buenas o malas, dependiendo de como obremos con ellas. Si nos hacen soberbios y egoístas, son malas. Pero si seguimos siendo humildes y además desprendidos, se convierten en un don del cielo.