
Diciendo esto, le puso carne en la boca por la fuerza. Al principio, el tigre joven no quiso comerla de ningún modo. Daba balidos y decía que él era una oveja. Pero cuando sintió el gusto de la sangre, su instinto latente se despertó y comenzó a comer la carne. Entonces, el viejo tigre dijo: “¿Has comprendido ahora que tú eres lo mismo que yo? Por lo tanto, ven conmigo a la selva”.