ESOPO.
Un pastor, mirando a su asno que se alimentaba en un
prado, fue alarmado de repente por los gritos del enemigo. Él apeló al
asno para huir rápido de allí junto con él, no fuera que ambos pudieran
ser capturados, pero el animal perezosamente contestó:
-¿Por qué debería correr yo? ¿Piensa usted que probablemente el asaltante colocará en mí dos juegos de sillas?-
-No- contestó el pastor.
-Entonces,- dijo el asno, -mientras llevo la silla, ¿qué me importa a quien llevo encima?-

-¿Por qué debería correr yo? ¿Piensa usted que probablemente el asaltante colocará en mí dos juegos de sillas?-
-No- contestó el pastor.
-Entonces,- dijo el asno, -mientras llevo la silla, ¿qué me importa a quien llevo encima?-
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