domingo, 7 de agosto de 2016

EL SUEÑO DEL MONARCA Y DEL LABRIEGO.

 
Un labrador estaba durmiendo y, mientras dormía, soñaba que era rey. Este sueño le producía tal alegría ¡que se sentía el hombre más feliz de la tierra!

Ese mismo día un rey, que también estaba soñando, se veía en sus sueños arando un campo, soñaba que era labrador. Este sueño le producía tal alegría, ¡que también se sentía el hombre más feliz del mundo!

Cuando se despertaron los dos se dijeron a sí mismos: ¡Oh, qué pena sólo era un sueño! ¿Por qué han de ser reales las penas y la dicha y el placer tan sólo un sueño?"

sábado, 6 de agosto de 2016

EL LEOPARDO Y LAS MONAS.

F. M. DE SAMANIEGO. (ADAPTACIÓN)
Un leopardo, que iba cazando por la selva en busca de alimento, encontró un gran grupo de monas. Estas, en cuanto lo vieron, se subieron a los árboles, y allí, refugiadas y colgadas de las ramas, se sintieron seguras.

Pero he aquí que el leopardo era muy listo y astuto y se dijo: "Voy a hacerme el muerto, para que bajen éstas".

Las monas mientras tanto saltaban de un árbol a otro con gran regocijo, pero la más atrevida vio al leopardo tendido en el suelo y pensó: "Éste está muerto", y, sin pensarlo, bájó del árbol. Empezó a chillar muy contenta y dijo a las otras monas: "Bajad de los árboles, que nuestro enemigo está muerto".

Entonces bajaron todas las monas y con gran alegría tocaban al leopardo, saltaban encima de él, una le tiraba de las orejas, otra de los pelos del bigote... Al cabo de un rato, cuando ya estaban cansadas de tanto jugar y saltar, se levanta el leopardo con gran fiereza y mató y devoró a las inocentes monas.

viernes, 5 de agosto de 2016

FÁBULA DEL RATÓN Y EL GATO.

BURKINA.
Un día un gato vio a un ratoncillo corriendo por una casa y se puso a perseguirlo. El ratón, que no estaba en sus cabales, en vez de huir, se volvió al amo de la casa, que dormía profundamente.

El perro trató de calmar a los contendientes, pero no lo consiguíó; mientras sujetaba a uno, el otro le golpeaba, y viceversa. Entonces decidió pedir ayuda a los demás moradores del corral. Se dirigió al gallo y éste le respondió: -A mi echan cada vez que entro allí; así es que se arreglen ellos.

Acudió el caballo. Este dijo: -No salgo nunca de aquí y no seré yo quien entre hoy en una casa para separar dos locos.

Se dirigió a un chivo, que dijo: -Yo estoy en esta esquina y no pienso meterme en lo que pase fuera de aquí.

El perro salió de la finca y se dirigió a un buey, que le respondió: - Yo nunca entro en una finca, así es que no veo por qué voy a entrar en una casa. El perro, afligido, volvió a entrar y vio que, durante la lucha, se habían caído algunos objetos; uno de ellos, muy pesado, había matado al dueño de la casa.

A la mañana siguiente, se organizaron los funerales, y lo primero que hicieron fue ir a avisar al jefe. Pero como a éste no se debe uno presentar con las manos vacías, cogieron el gallo y se lo ofrecieron como regalo.

El perro quedó muy afectado al ver al gallo cabeza abajo, y éste le dijo:

-Esto es por la cuestió de la historia del gato y el ratón.

- Si me hubiese ayudado -contestó el perro-, no hubiera sucedido esto.

Luego hubo que avisar a la gente que vivía lejos y dieron el caballo a un joven que por poco lo mata a golpes. La costumbre exige que se mate a un chivo cuando muere un jefe de familia, y esta vez le tocó al chivo de marras hacer el gasto. Es tradición celebrar algún tiempo después unos funerales por un jefe de familia, y al buey le tocó ser sacrificado.

Cuando alguien con sus propios medios puede remediar los problemas de otro y no lo hace, más pronto o más tarde su egoísmo se volverá contra él.

jueves, 4 de agosto de 2016

LA TEMPESTAD Y LA OLLA.

FEDRO.
Parece, según como experiencia, que un alafarero fabrió, tiempo ha una olla, poniendo de su parte todo su saber y su arte; y, para que cociera más rápidamente y mejor, la puso a secar al aire libre. Al mismo tiempo, se originó una gran tempestad de lluvia y viento, quien, acercándose a la olla, le preguntó:

-¿Qué cosa eres y cuál es tu nombre?

Ella, no recordando lo que era y olvidando que la habían fabricado con barro vil, respondió:

- He sido formada por el arte e ingenio de mi dueño y con su mano hábil y práctica; de tal modo que soy olla con todas las de la ley.

Hablóle entonces la tempestad de esta manera:

- Aunque te tengas por olla bien conformada en tu vana presunción, entérate de que, dentro de poco, volverás a ser lo que fuiste, destruida por el agua, a fin de que te percates de que no eres más que tierra vil y agua.

Y, dichas estas palabras, llovió mucho y se formaron encima de la olla grandes nubes. Sin ser cocida en el horno, se volvió tierra y agua.

miércoles, 3 de agosto de 2016

EL VIENTO Y EL SOL.

ESOPO. (Adaptación)
Cuenta la leyenda que, una vez entre el Sol y el Viento surgió una porfía. Discutían sobre cuál de los dos lograría que un caminante se quitase la capa por su causa.

El Bóreas, que es un viento del norte, frío y veloz, pensó que con su fuerza haría volar la capa del caminante. Y se puso a soplar con gran ímpetu desde la región de Tracia.

Pero el caminante, al sentir tanto frío, sujetó su capa fuertemente y se sentó reclinando su espalda sobre una roca, protegiéndose así del frío viento.

El Sol, sin embargo, más astuto, comenzó a asomarse poco a poco. El caminante sintió alivio, y el frío viento comenzó a amainar. Más el calor lentamente fue aumentando, de tal modo que el caminante, obligado por los ardientes rayos que el Sol desprendía, se quitó la capa.

Y, de este modo, en la disputa salió el Sol vencedor y el Viento, a pesar de su fuerza, vencido.

martes, 2 de agosto de 2016

EL AVARO Y EL ENVIDIOSO.

AVIANO.
El soberano Júpiter envió al Sol a informarse sobre las voluntades dudosas de los hombres. En ese tiempo, acudieron ante el Sol dos individuos de muy distinta condición, pues uno era avaro y el otro envidioso. El Sol les dijo:

- ¿Qué queréis y qué pedís? Declaradlo en confianza, que os será otorgado cuando solicitéis: el primero tendrá exactamente lo que pida y el segundo tendrá el doble:

Al oír esto, el avaro quería que el envidioso pidiese primero para obtener él el doble, creyendo que pediría alguna riqueza. Mas el envidioso, entendiéndolo así y considerando que el avaro le tocaría el doble de lo suyo, no pudo encubrir su envidia. Y así pidió que le fuera quitado un ojo, para que al otro le quitaran los dos. Y el Sol, al oír esto, sonriéndose, subió a lo alto hacia el dios Júpiter y le contó hasta qué punto la envidia reina entre los hombres: actúan de tal modo que sus semejantes se vean en peores daños y desgracias.

lunes, 1 de agosto de 2016

JUGUETES.

RABINDRANATH TAGORE.
¡Qué feliz eres, chiquillo, tirado ahí en el polvo, jugando hora tras hora con ese palito! No puedo menos de reírme viéndote jugar y jugar toda la mañana con ese pedacito de palo. Yo sumo y sumo, hora tras hora también, preocupado, con mis cuentas. Y quizá tú, mirándome, piensas: "¡Vaya un juego tonto! ¡Qué ganas de perder la mañana!"

¡Ay, chiquillo! ¡Yo he olvidado ya el arte de distraerme con palitos y con tortas de barro! ¡No quiero más que juguetes caros, reunir pedazos de oro y plata! Tú, con cualquier cosilla que te encuentras, juegas contento. Yo malgasto tiempo y fuerzas en cosas que nunca podré tener. Pretendo atravesar el mar de la ambición con mi frágil barquilla, ¡y me olvido de que yo también estoy jugando!